República Argentina · Sistema financiero y mercado
El crédito al sector privado por línea y por tipo de titular, las tasas, los agregados, los depósitos y la calidad de la cartera, desde noviembre de 2023. Todo deflactado por el IPC: en esta serie el nominal no dice nada.
En pesos de noviembre de 2023, el crédito al sector privado creció 54% real. En nominal la cifra es once veces, y no significa nada: el IPC hizo casi todo el trabajo. Esa diferencia es la razón por la que este tablero publica las dos series y encabeza con la real.
El crecimiento no fue parejo. Los hipotecarios se multiplicaron por más de tres y los personales por más de dos y medio, mientras las tarjetas de crédito —la línea más masiva— quedaron prácticamente donde estaban.
Es el corte que da vuelta la lectura. El crédito hipotecario no creció parejo: creció en las personas humanas y se achicó en las empresas. Seis veces más para las familias, un cuarto menos para las personas jurídicas.
No es un ciclo de crédito con distinta intensidad según el tomador. Son dos ciclos de signo opuesto que el total esconde, y que sólo aparecen al abrir la serie.
De fondo, las tasas se derrumbaron. La BADLAR pasó de tres dígitos a dos y la de adelantos en cuenta corriente hizo lo mismo. La de préstamos personales bajó bastante menos, que es la contracara de que sea una de las líneas que más creció: el crédito a familias se expandió sin que su precio cayera en la misma proporción.
La tasa de política monetaria no está en este cuadro, y no por olvido. Las series del BCRA terminan el 10 de julio de 2025 con la eliminación de las LEFI, y el propio anexo de indicadores del Banco publica esa fila con el valor #N/A. Lo que se muestra son tasas de mercado que la siguen de cerca, declaradas como sustituto.
Es la pregunta que un tablero de crédito no puede esquivar, y la contesta el propio BCRA. La mora de las empresas se movió menos de un punto en treinta y dos meses. La de las familias se multiplicó por cinco, y en personales y tarjeta —donde el crédito más creció— por seis.
Es el mismo corte que atraviesa todo el tablero: el crédito fue a los hogares y la mora también. Que las dos series apunten al mismo lado no prueba que una explique a la otra; cuál causa cuál, o si un tercer factor causa las dos, no está en estos datos.
El crédito real creció mucho más rápido que el dinero y que el ahorro a plazo. Puestas en la misma base, las tres curvas se separan: la expansión del crédito no vino acompañada por una expansión equivalente de los agregados ni de los depósitos.
El tablero deja la pregunta abierta con el dato a la vista. Contestar de dónde salió el crédito exige la composición del activo bancario, que este legajo todavía no relevó. Está declarado como pendiente en sus fuentes.
Acá empieza el capítulo 2, y con él las fuentes que no son organismos del Estado argentino. El motivo está a la vista en el propio dato: la serie del Merval que publicaba el Ministerio de Economía murió el 18 de abril de 2024, y la de bonos soberanos en 2020. El Estado dejó de publicar el mercado de capitales.
El riesgo país es un promedio de spreads de bonos soberanos contra el Tesoro de Estados Unidos. No es un dato revelado: es un cálculo sobre precios observables. Con la curva soberana y la del Tesoro sale solo, y publicar la curva entera dice más que el número único.
Lo que la curva deja ver y el índice tapa: el mismo emisor, al mismo plazo, paga distinto según bajo qué ley emitió. Los bonos de ley argentina rinden entre uno y casi tres puntos más que sus gemelos de ley Nueva York. Esa diferencia no es riesgo de default: es el precio de la jurisdicción.
Lo que este cuadro no tiene: el EMBI+ de JP Morgan al lado, como control del cálculo. Es un índice privado y no se consiguió una fuente citable, así que el spread propio va sin contrastar contra nada. Está declarado como hueco en el legajo, no disimulado.
No hay tasa de política monetaria para el período. El instrumento cambió a mitad del camino con la eliminación de las LEFI, en julio de 2025. Se sustituye por BADLAR, que cubre los treinta y cuatro meses, y por TAMAR, que existe desde octubre de 2024. Ninguna de las dos es la tasa de política.
No hay crédito por provincia. El BCRA no lo abre territorialmente. Se puede mostrar que el hipotecario a familias se multiplicó por seis, y no dónde. Es el mismo hueco que arrastran los tableros inmobiliario y de energía: los cuatro chocan contra la misma pared.
Las series reales terminan antes que las nominales. El INDEC publica el IPC a mitad del mes siguiente, así que los saldos llegan un mes más lejos que su versión deflactada. El tablero corta la serie real en vez de arrastrar el último índice conocido.
La irregularidad llega con dos meses de rezago, porque ése es el calendario del Informe sobre Bancos.